![]() |
| "Aplauso pal que entienda y no se lo tome a mal". Eduardo Galeano (1940-2015) |
Internet es un mundo aparte del real, pero algunos no lo tienen tan claro (me incluyo, en ocasiones). Y esos algunos son los mismos que se apasionan por compartir su necesaria sarta de argumentos ante el más mínimo atisbo de pelea en la web (ilustrada acá). Algunos lo hacemos hacen por mero trolleo (ejem, ejem) y otros no aprendieron que el encontrar información verdaderamente fiable en internet es tan lógico como intentar tomar un sorbo de agua de un grifo, queriendo perder el mínimo posible de agua.
Eso da pie a que se crea que las Redes Sociales (amistosas y bacanes por eso, en sus inicios), se hayan convertido en el domicilio permanente de uno de los grandes enemigos de un debate sano. No, no hablo de los 140 caracteres (aunque eso también haga imposible el debatir seriamente, si no quiere quedar como idiota), sino que me refiero a un fenómeno poco analizado en los argumentos que se dan también en los medios de comunicación: El sesgo de confirmación.
Usted perfectamente podría preguntar: ¿Y de qué me sirve saber qué es el sesgo de confirmación en Internet, si vale hongo? Bastante, veamos por qué.
Primero, porque el uso del sesgo de confirmación no tiene absolutamente nada de nuevo, de hecho es hasta cotidiano. Tucídides, autor clásico griego de la "Historia de la Guerra del Peloponeso" fue uno de los primeros en observar la tendencia, citándola en su obra magna: "Pues los hombres tienen por costumbre (…) rechazar con razonamientos arbitrarios lo que no les gusta". Tenemos un gen competitivo, un afán por la seguridad y un miedo al cambio que nos aferra a la razón, aunque carezca de lógica.
Sin embargo, en esa empresa olvidamos que objetivamente es imposible dominar toda la información que existe acerca de lo que estamos tratando de abordar, y que por muy seguros que estemos de algo, siempre puede haber evidencias en contrario. Lo que realmente tenemos, en lugar de la razón, es el deseo más bien febril de que nuestra creencia se vuelva realidad.
![]() |
| Es algo parecido a esto. |
Para explicar cómo se da esto en la vida cotidiana, qué mejor que un ejemplo sacado del tema del día. Y es que la muerte del escritor (sí, escritor y no actor) uruguayo Eduardo Galeano ha concitado la atención y el pesar de gran parte de Latinoamérica, ya que esta olvidada parte del mundo fue la base y la carne de toda su literatura. Su obra cumbre "Las Venas Abiertas de América Latina" es tomada casi como un dogma por la literatura "comprometida" de izquierda, y su influencia es vasta, tan vasta como su número de adherentes y de críticos, quienes demoraron años en contestar la argumentación histórica expuesta con un título cuando menos irónico, el Manual del Perfecto Idiota Latinoamericano, ensayo escrito en 1996 por Alvaro Vargas Llosa, Plinio Apuleyo y Carlos Montaner.
Era de esperarse entonces, que el libro fuese enarbolado como una bandera el día de hoy, por quienes siguen el pensamiento acorde con tal tendencia. No obstante, el mismo sector obvia que fue el mismo uruguayo quien, sin arrepentirse de lo escrito, declaró que no volvería a leerlo. La razón fue dura: "si lo hiciera nuevamente, caería desmayado", aduciendo también un desconocimiento político y económico al haberlo escrito.
La reacción ante la noticia (que puede ser vista acá) fue diversa. Se agradeció, por parte de cierto sector crítico y no tan crítico a la obra de Galeano, el reconocimiento de una excesiva dureza de la teoría esgrimida en el texto. Otros, en cambio, siguieron en un negacionismo, atribuyendo a la autocrítica del autor de "El Futbol a Sol y a Sombra" un mero acto de humildad o piedad con sus críticos, supuestamente sin base.
¿Y quién tiene la razón?
En un plano de igualdad, ninguno.
Lo único que se comprueba es la existencia de un texto criticable.
Y ojo, que esto es aplicable a todo: Penta, SQM, el Aborto, el AUC, el Feminismo y la Asamblea Constituyente son solo algunos de los temas que tendrán al sesgo de confirmación entrando al ruedo. Espero que actos como el aquí expuesto, sean reveladores e ilustrativos de una verdad muy cierta: A la hora de debatir y querer tener la razón, tanto las hipótesis unilaterales como las agresiones reivindicativas no son tierra fértil para una discusión en un plano de igualdad.
Estoy seguro que tanto Günter Grass (acaso uno de los Nobel de Literatura más polémicos, también fallecido hoy) como el citado Galeano, también tenían claro aquello.



No hay comentarios:
Publicar un comentario