INTRO NECESARIA
Tengo 23.
Lo demasiado adulto para decir "soy adulto", como corresponde. Hace lustros que no me llegan regalos para los eventos que el comercio ha decretado como sagrados, y el otro día me dijeron que, aunque fuera el próximo premio Pulitzer, nada podría evitar que no pudiese recibir becas de la Caja de Compensación porque cumpliré 24 en Septiembre. El primer viejazo certificado, aunque sea estudiante universitario.
El pasar de trabajar informalmente a ser independiente totalmente, qué emoción.
Pero en vez de ser esta una herida de esas fulgurantes y sangrantes que parecen escocer a aquellos que me antecedieron (en orden generacional), recibir la notificación de que el tiempo pasa es un buen momento para sentarme en la montaña a pensar en mucho y decir menos, amparado en la visión madura de lo contemplativo. En otras palabras, el haber cumplido 23 y sentirme libre revela la gracia de mi generación post-90: recibimos la bendición de que podemos escoger entre dos alternativas para el futuro, estas son ser escéptico o ser estratega.
EL KARMA DE VIVIR SIN SUR.
Otras generaciones -inmediatamente anteriores e influyentes en la nuestra- no tuvieron esa chance y se les inculcó el ser estrategas sin pensarlo mucho en un mundo hostil a lo rebelde. Pena por ellos, de verdad. Es duro tener que hacer las cosas porque no tienes otra opción, y luego tratar de compensarlas cuando ya no te quedan, cuando ya se ven mal. Y así no más se explica esa actitud de tratar de descubrir qué hubiese pasado si hubiesen sido rebeldes cuando nadie dejaba que fueran rebeldes, ya que hoy son hostiles porque sí y odian todo.
Y cuando digo todo, es todo. Porque la democracia es una mierda si no lo hacemos como ellos piensan que se debe hacer, aunque cuando llega el día de votar, la abulia los consume porque es un acto voluntario -de ahi que, creo, les baja el altruismo para dejar que los que están deseosos de votar en el extranjero, lo hagan-. Porque la prensa nunca dice la verdad, definiendo verdad como "lo que creo que me están escondiendo aunque no tenga ninguna prueba de ello". Porque la justicia no se ocupa de los criminales que yo quiero que se ocupe, y les deseo un panorama oscuro, en cárceles como las de hoy, pero a los criminales comunes, les deseo rehabilitación. Porque la religión no es como yo quiero que sea, y no me conformo con simplemente no practicar ninguna, sino que me reduzco a llorar por la culpa impuesta e inflingida en tantos años de opresión.
O sea, ladrar porque no y ladrar porque sí.
Suena duro, pero el panorama para los niños del 80' es así. Sin risa, sin locura, con una cultura relamida impuesta por la frustración. Lo resultante para los años siguientes es desolador y se adhiere a nosotros como se adhiere un paisaje ventoso, que nos convence del escepticismo como el camino a seguir o como una prueba de inteligencia. A estas alturas también me siento culpable porque este ejercicio de libre crítica puede ser tomado también como algo de eso. Y lo tiene.
Lo que no tienen, eso sí, es la razón.
NO OBSTANTE
Ya dije entonces, que el problema central es ese vicio adulto de la crítica, envuelto y cimentado en discos de Radiohead*, Blur** y Los Tres***. Acá quiero ponerme particularmente duro saludos, Álvarito Henriquez. Muchos creen que la crítica desmesurada y dicha en serio representa una profundidad en el tratamiento de los temas y en las discusiones que se hacen de frente y tras una pantalla. Es legítimo. En un país donde no se dijeron las cosas a la cara por años, es muy normal. Sin embargo, cuando la crítica no va acompañada de la acción para diferenciarse de la conducta, no vale mucho.
Y sí amigos, no es más que estupidez camuflada.
Porque una persona que critica lo que ve en TV -que no es lo mismo que hacer bromas a costa de ello- no es tan funcional si no me dice qué le gusta ver, o si no descubrió que por allá en los 60's, en Estados Unidos unos gordos que eran medio flojos inventaron un aparato muy útil: El control remoto. O también, una persona que critica la política cultural del país, sin siquiera dar una idea de cómo se puede formar una necesidad real en la gente de lo que ellos llaman culturizarse. A lo más, esas personas darán una idea de cultura que se avenga con su situación personal, y que les permita profitar de la misma.
En realidad, viendo lo último, tan estúpidos no somos. Para ganar luquitas somos como linces.
Pero sí nos falta algo, y hasta acá llega la explicación de lo escéptico.
DE GENERAL A PARTICULAR
Falta darnos cuenta de que estamos demasiado acostumbrados a pensar en los problemas de forma general, a nivel país, con una grandilocuencia tal, que sólo resta creer que alguien muchas veces el estado, otras veces un empresario, eso da igual- debe hacer necesariamente algo por nosotros, para que las dificultades se solucionen. Pero nos olvidamos siempre de que hay un lugar muy lindo en el mundo, que es el lugar concreto en el que nos situamos, nuestro campo de acción.
Hay mucho que se desaprovecha por el vicio de la crítica, reforzado por la generación de nuestros abuelos, también, que escuchaban tangos que decían que el mundo fue y será una porquería. Y eso, amigos míos, es mentira. Hueones de mierda hay en todos lados, y eso lamentablemente no se puede evitar. Que ganen ellos, principia por una cuestión de actitud, ya que la actitud negativa crea y refuerza realidades desastrosas, y hace que creamos que la solución a todo es putear y putear en vez de abordar una situación concreta y determinada.
Ahora bien, ejemplos hay pocos. Acá en Chile, menos. Si me apuran mucho se me vienen dos a la cabeza, a lo más: Jobs pescando lo que Xerox no pescó. Casciari renunciando a El País y La Nacion (dos tremendos diarios de España y Argentina) para poner su propia revista que la rompió, estableciendo un vínculo con sus lectores. Pero lo poco de su cantidad viene por el otro elemento que hace falta a la hora de querer romper con un paradigma generacional que parece estar implantado como un chip en nosotros: PELOTAS.
Y sí, cuesta tenerlas... imagínate arriesgarlas.
Pero vaya que sería lindo demostrar que ahí están. Intactas después de la pelea.
Es el desafío que le queda a una generación que libre de polvo y paja (obvien lo último, mejor) tiene las mejores cartas en la mano, cartas que no sabe ni quiere lanzar a la mesa.
* En un sondeo hecho por una revista musical (creo que la difunta Rolling Stone Chile), se consignaba que nuestro país era el líder en Latinoamérica a la hora de comprar discos de la agrupación liderada por Thom Yorke. De ahí nuestro "ánimo" tan proactivo.
** ¿Han escuchado Parklife o Country House? Bueno, si no, hágalo.
*** Que hasta el día de hoy están haciendo canciones contra el cadaver de Pinochet.
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