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| El último tomo de Tapia -Aleluya o Miserere- concitó atención transversal a pesar de tratar de temas como las alergias y lo kitsch. |
Para el interesado en los textos de Tapia, este compilado es una excelente oportunidad de entender en su totalidad la vida del nuevo vate insigne de las letras nacionales, que demostraba un toque de misantropía dentro de la frialdad numérica de sus lineas. En una de sus pocas incursiones con la prensa, al ser consultado en una radio sobre qué opinaba de la rápida venta de sus libros, llevó sus manos al cráneo, se quitó sus anteojos y contestó, sin mirar a su interlocutor: “Estoy pa' la cagá”.
Ricardo Tapia pasó por periodos álgidos de la historia sociopolítica de su país, los que fueron formando uno a uno de los textos que componen el repertorio del vate. Una historia que comenzó con un grito de rebeldía en "TePerdí" (2006), obra que aún no lo hacía entrar a su fuerte poético matemático, pero que si exploraba el absurdo hasta el límite, a nivel de la "Camisa de Fuerza" de Nicanor Parra, pero con un avance generacional superlativo. Fue criticado y defenestrado en su Quinta Región ya que se estimaba que su prosa no era más que un encargo editorial cansino.
Sin embargo, al entrar al frío mundo legal, el autor conoció la convencionalidad y veracidad del mundo numérico, lo que llevaría a una cuantificación continua de versos y del poco entendimiento de ciertas actitudes. "Órden Público Económico" (2009), formó parte de esa seguidilla de rimas medidas y barrocas, que hacía rememorar la exageración de un John Keats más naive que ácido, periodo que vendría a quebrar una racha de collages y folletos publicados en "Guía de Civil" (2010), donde realizaba mescolanzas entre elementos cotidianos como las listas de compras, con elementos complejos como los artículos de interpretación de las leyes.
La andanada continuaría, con "Microeconomía" (Septiembre, 2011) y "Macroeconomía" (Octubre, 2011), fecha en la cual se asoció, con éxito, al trabajo compilador de Manuel Bulnes y al análisis mundano desde una perspectiva más formal. Obras como "Con Todo Respeto" (2011) y "¿Puede ser o no?" (2012), se integran en la lista de la cooperación que trascendió las letras y dio la mano a la admiración y respeto mutuo.
Todo el repertorio posterior ha sido un continuo bombardeo de cotidianidad estadística, y tan solo en un año, que el autor ha declarado como el ciclo de su despedida antes de dar el primer gran salto profesional. El salto al futuro, la reconciliación con la sociedad actual y el trato de amistad con las redes sociales configuraron las lineas trazadas en "Un RT por RT" (2012), con prólogo de varios twitteros que quisieron dejar sus impresiones en los escuetos 140 caracteres que permite la página. Los gráficos abruptos, con trazas de Woody Allen, pertenecientes a "Cómo lo entiendo Sr. Director" (2013), se funde con el sarcasmo abierto y con reminiscencias campiranas del aclamado relato-crónica "El Bezamazo" (2013).
Sin embargo, llegamos a la obra cumbre: Los tres tomos de "Aleluya o Miserere" (2011, 2012, 2013), éxito de ventas y de crítica, incluyeron su "Curva de Demanda", la autobiográfica "Gran Arquitecto", el "Gráfico Inentendible del Mercado Perfecto" y la novela en tres actos "Control de Daños", en donde narra el tortuoso pasar de un abogado por el sistema judicial, y sus deseos por desenmascararlo en un pequeño programa radial. Drama urbano puro, y en estado crítico, que refleja una problemática actual.
Todo esto, configura la antología que por años estuvo en un congelador oscuro de una editorial independiente, que recogió cada obra de Tapia con celosa celeridad. Lo único consultado al autor, fue el nombre de la compilación, rogando que fuese un título que reflejase la eterna linea temporal que le circunda. Y al comprobar que alcanzar la fama y la riqueza (por lo que él consideraba razones equivocadas) lo tenía permanentemente al borde del colapso, prefirió establecer una triada de elementos que consideró, contra todo pronóstico, importantes: El Respeto, el Arte y el Espacio. Pero ante la obvia demanda que interpondría la Real Academia de la Lengua, prefirió invertir y recrear. Así, entonces, surgió "AER: Arte, Espacio y Respeto".
Su última obra, titulada “Liberar, no publicar” (2013), que viene en conjunto con esta antología, consiste en un sencillo folleto, que explica escuetamente la intención e ideario literario de la generación asistida por las redes sociales y la televisión: "Quizás no me entiendan, pero tampoco tengo tiempo para entenderlos (as). Saludos". El desplante, claro, iba acompañado de un complejo gráfico que buscaba detallar la relación entre la venta de sus obras, su éxito como aprendíz de derecho y su panorama sentimental futuro.
Yo, por lo menos, lo comprendí.
¿Y usted?
Ricardo Tapia, AER: Arte, Espacio y Respeto (recopilación) + Liberar, no publicar.
BDG Editores. 2013. 903 páginas.
PRECIO: $10.990 en librerías independientes.
(Menos en la Crisis porque es muy zurda aunque la gente es simpática)

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