Quotes

sábado, 23 de agosto de 2014

Mind Games

DISCLAIMER: Incluyéndolo de forma extendida en Vivencias Universitarias. 
Quizás con el título de "Un Coehlo de Cuneta" o algo así.


John Lennon se aplaudía solo en Mind Games.
El mensaje es claro.
Recordé cuando hacía textos acompañados de canciones, hace algunos años. Era la idea que tenía para hacer con este blog, pero no resultó. 

Fue para un blog al que sólo una persona tenía acceso, porque lo dispuse así. Me cagaba de miedo con la crítica -lo he dicho más de una vez, quizás es porque coqueteo demasiado con la idea de la auto-crítica extrema-, y con la idea de que descubrieran que de verdad hacía cosas que trascendían la disciplina férrea, que antes imponía la fría estructura en donde estaba metido, por porfía y cuenta propia.

Excusas, más excusas.
Era tenerme miedo a mi mismo, en el fondo. A lo que podía a llegar a ser en un futuro cercano.

Y hablando de eso me acordé de que hace rato entré en un segundo semestre más, aunque no me había dado cuenta de que había pasado tanto tiempo. Un segundo semestre que en parte se asemeja al de 2011, cuando era un incipiente leguleyo entrado en kilos y peleado con los mismos hacía rato. Remechón. Huaso. Simpático. Con menos barba y más pelo.

Ahora la ecuación se invierte y hasta me dio la perso para publicar un libro con el que tengo una relación similar a la que puedes tener con una canción de Vilma Palma e Vampiros: Le tienes cariño, la vacilas en un carrete, pero sencillamente no aguantas la idea de que te la citen fuera de onda y quedas mirando con cara de "yo no fui" a la persona que te lo menciona. No necesariamente eso debe ser malo, sino que es simplemente adecuar las cosas a su contexto original. Además, no hay nada más snob que andar citando poesía. Eso déjenselo a la liga de mamás con Facebook, y a Osho.

Conversando con una gringa el otro día tuve el recuerdo de un ramo que me di el gusto de tomar en 2011. Los gringos en la U son simpáticos a pesar de que la U es aún más simpática con ellos y les hace inscribir asignaturas en sedes tan disimiles como Sausalito, Curauma y Playa Ancha/Waddington. Unos tipos dulces y preocupados. En mi caso, en esos tiempos, sólo aspiraba a que me dejaran de huevear lueguito (como la mayoría de la gente en segundo año de U), quería pasar los ramos de manera rápida y fácil (como la mayoría de la gente en segundo año de U) y quería sacar ese cacho que son los generales (como todos los remechones en segundo año de U).

Después de que un amigo me dijera que nos subiéramos a la "aventura" de ir por un sólo ramo al Campus Curauma  y lo mandé a la chucha esa vez -cómo nos cambia la vida-, tuvimos que preguntar por muchos ramos que tenían sobredemanda y que no tenían espacio para un par de guatones. Literalmente, y no tanto a su vez. Y tuvimos que, al final de todo, ir al siempre evitado Instituto de Ciencias Religiosas a ver una posibilidad remota de poder tomar cualquier cosa, aunque fuese tomar celibato profesional.

Ahora que lo pienso mejor, queríamos cualquier hueá.

Y no cachábamos ná. 

La cosa es que al final nos topamos con un cartel pobremente destacado -con destacador amarillo semi-gastado-, el cual decía:

MORAL Y ÉTICA EN LA CULTURA CONTEMPORÁNEA.
Últimos cupos.
11-12, Miércoles.
CC 0-14

Flor. 
Clases el miércoles de las 17 a las 19 horas. 
Además de quedarse 4 horas dando vueltas por un ramo haciendo el rato, hablando de fútbol, sacando los apuntes, ordenándolos y volviéndolos a sacar para volver a ordenarlos. Sobrealimentarse con los almuerzos a luca doscientos del Gimpert que siempre tenía arroz con croquetas o tallarines con salsa alfredo o bien, darles el bajo a un par de pancitos con nugget o soya que te auspiciaba alguien afuera de la casa de los Ingenieros Comerciales -aprovecho de decirles así hoy porque dentro de poco no les vamos a poder decir así-. 

Sé que parece que me quejo de lleno, pero de verdad existía cero expectativa acerca del ramo en cuestión y el profesor tenía la misma cara de nosotros: chato, parco, por el horario que teníamos. Parecía un tipo fantasmal.

La cosa es que el tipo se levantó y dijo: "No tengo idea de que es la ética."

Nos miramos ya con cara de "este me está hueveando, si nos hace venir a las 5 para esto", aunque no se si son esas las palabras o si hay una cara para expresar aquel sentimiento, mezcla de rabia e incredulidad. Después, se presenta y nos dice varias cosas importantes: Que tiene mujer, que tiene hijos, que tiene nietos. Que le gustaría determinar la vida de una nieta e hizo que quisiera ser médico. Que le gustaba el café capuccino y que tenía ya prescrito que no debía tomar alcohol ni comer ají.

"Y una vez quise suicidarme", nos contó, entremedio de todo eso.

Recuerdo que un cabro de kine ahí escupió el café que se tomaba. Una alumna de Educación Física se equivoca y me pregunta a mí "Qué chucha este", cuando quería preguntárselo a su amigo que estaba a mi izquierda. A mi derecha, mi amigo me dice "Esta hueá es un stand up, falta el puro copete y la pared de ladrillos". La hueá decadente.

El semestre pasó entre explicarnos por qué se quiso matar -mucho trabajo-, por qué se quiso separar -se botó al litro- y por qué quería que su nieta Francisquita fuese médico -los abogados tenían mucha pega y ser bailarina de ballet no le iba a dar para vivir, supuestamente-. En ese intertanto, yo me ocupaba de informarme de los partidos de la Champions League, de sacar la vuelta comprando queques y, junto con mi amigo, cambiarle las palabras a la clase para hacerlas después, un buen espectáculo de humor. Era como Paul Gascoigne pero alardeando de lo charcha que es la vida, y podía ver que el profe era feliz así, jugándose a si mismo, aplaudiéndose a si mismo, juzgándose a si mismo. Esos juegos mentales que hacen que cambies las cosas, pero que tendrían que quedar para ti, y creo que sin paga por hacerlo, si es que tienes algo de ética.

En realidad, nunca sabré lo que es la ética. 

La prueba fue callampera, no preguntó nada de lo que pasó, y puse de ejemplo a la Francisquita.
Tampoco supe si la Francisquita aún quiere ser médico o si cambió de profesión. 
Una vez vi al profe cruzando la calle, recuerdo que me miró por un par de segundos, y parecía enojado, como siempre.

No nos saludamos, la vida era mejor así.

No hay comentarios:

Publicar un comentario